Existen nuevas oportunidades de negocio en el sector retail, logístico y de oficinas, además del residencial.
España mantiene un gran interés cara al
inversor inmobiliario, sobre todo el extranjero, en sus dos ciudades más importantes: Madrid y Barcelona. Y todo parece indicar que este año 2018 las perspectivas de crecimiento del sector se situarán por encima de la media europea, por las oportunidades de
promoción y reforma y el incremento de las rentas.
No obstante, el ranking europeo lo encabeza Berlín. La capital madrileña ocupa el 5º puesto, mientras que Barcelona el 11º. Los efectos de la crisis política en Cataluña ya se han normalizado y la estabilidad ha vuelto al mercado inmobiliario con la misma fuerza que antes de octubre de 2017.
Vivienda y crecimiento
La diferencia entre ambas ciudades se manifiesta en el volumen de viviendas que se pueden construir. Si bien Madrid cuenta con varias promociones de gran relevancia que harán crecer la ciudad en sentido norte, ampliando así su parque residencial, Barcelona se encuentra limitada geográficamente. De este modo, en el centro existe falta de stock y el único crecimiento importante se aprecia en su área metropolitana.
No obstante, la inversión inmobiliaria no sólo se da en el sector de la vivienda, ya que existen nuevas
oportunidades de negocio como las que se están viviendo en el sector logístico con el auge del
e-commerce.
Pero también está ganando terreno las residencias de estudiantes o de ancianos, además de los complejos hoteleros, ya que son mercados donde existen menos competencia.
Además, los ‘
millennials’ están actualizando un nuevo concepto de vivienda y oficina. Estos nuevos espacios mezclan áreas de trabajo y hogar donde vivir, trabajar y relajarse, convirtiéndose en una nueva oportunidad de negocio dentro del sector inmobiliario.